“A tu edad tu mamá ya trabajaba y me ayudaba en
la casa con tus tías” Dice mi abuela sin malas intenciones, pero eso no quita
el peso que acaba de poner en mis hombros, como si mis estudios significaran
una pérdida de tiempo que podría invertir trabajando.
"Yo no tengo tiempo para estar triste, estoy demasiado ocupada para deprimirme” Dice mi madre que ha trabajado desde una edad temprana y que siempre ha tenido el amor y apoyo que ha necesitado de todas las personas importantes para ella y así no caer en el abismo que es una enfermedad mental.
Lo anterior no lo menciono como reproche hacia sus palabras, sino como punto de partida de este texto, mostrando cosas que yo, una mujer de 23 años y tercera generación de mi familia viene arrastrando, y muchas otras personas de más o menos mi edad cargamos en los hombros.
Existen muchas generaciones, las cuales son difíciles de identificar, ya que los que se encargan de clasificarlas nunca se ponen de acuerdo en los rangos de edad, yo misma me encuentro en medio de saber si soy millennial o pertenezco a la generación Z -nací en 1996-, el punto es que cada una tiene sus propias características y ven al mundo de una manera diferente, y muchos de ellos se quedan en el pasado, cuando la realidad era suya y los cambios que han ocurrido o son extraños y ajenos a ellos o simplemente se niegan a verlos y prefieren vivir en la fantasía de que el mundo sigue igual.
Sus pensamientos se relacionan a una realidad que ya no existe, porque esta ha cambiado pero su manera de verla no, y aunque esto se debe a diferentes factores como la crianza, el estado de la sociedad en ese momento y las corrientes ideológicas que estaban en auge en esos años, a las generaciones actuales -millennial y Z- se nos mide y compara como si siguiéramos en esa realidad fantasma.
Como ejemplos hay muchos, de hecho, es cada ves mas notorio, mas vocal. Noticias como el aumento de ansiedad y depresión en adolescentes y adultos jóvenes son el pan de cada día, acompañados de suicidios, infartos y enfermedades causadas por el estrés de ser exitosos, de ser mejores que nuestros padres, porque “así tiene que ser”; porque “cómo es posible que tu compañero de clase de la universidad/preparatoria/secundaria/primaria le esté yendo mejor que a ti si yo te he dado todo para salir adelante”.
Palabras como esa solo causan mucha presión, ansiedad, culpabilidad y depresión, es un sentimiento de impotencia y te ves a ti mismo como un inútil que no puede hacer nada bien, cuando la realidad es que para tus padres si, fue difícil, pero en estos tiempos que corren en el 2020 necesitas mucho más que ganas para poder tener un trabajo con una paga que te permita no solo pagar los pequeños lujos como salidas, sino una renta de casa/departamento, servicios públicos, despensa, vestido, que te quede para ahorrar y gastos improvisados como un resfriado o accidente, y en algunos casos hasta para ayudar a un familiar.
Justo como en el párrafo anterior se menciona, el sobresalir actualmente es mas complicado que en décadas anteriores, el conseguir una casa se vuelve algo complicado, ya que obtener una casa es un equivalente a obtener una deuda que puede durar más de una década, y con todo nuestro panorama de conseguir un empleo con un sueldo que nos pueda dar una economía estable es bastante complicado cuanto menos pensar en que se podría tener una en un tiempo cercano.
Nuestras relaciones afectivas también sufren, a nuestra generación también se le critica eso, de que botamos bastante rápido una relación y casi de forma inmediata se inicia otra o por el contrario que no se está interesado de ninguna forma en tener alguna relación, en mi caso particular, no puedo hablar de ninguno de los casos, ya que jamás he ido a tales puntos, pero ambos pueden ser producto de nuestro mundo actual, la necesidad de tener una relación un tanto idealizada que se nos pinto debido a muchas películas y que nuestros padres nos llegaron a manejar y el choque de dicha idealización con la realidad es lo que puede provocar las relaciones tan fugaces, mientras que por el otro lado, también es producto de las necesidades actuales, de ser mas competente, tener estudios mas actuales, estar mas preparado y crecer de forma personal y profesional, esto no da una oportunidad demasiado solida para generar una relación duradera, y si no se genera una relación que pueda durar lo suficiente un matrimonio y por ende tener hijos esta muy lejos de ser una opción viable.
Un punto importante que se menciona en las muchas críticas hacia las nuevas generaciones es que somos “débiles”, esto mas que nada por el mucho hincapié que se realiza en enfermedades mentales como la depresión y ansiedad, que en generaciones anteriores tales cosas no existían, bueno, hay investigaciones que nos indican que tales enfermedades siempre han existido, solo que no se les daba tan importancia y no se les conocía tanto como hoy en día, hoy tenemos bastante conocimiento en el área psicológica, sabemos los riesgos, los problemas que pueden generar, tenemos una visión mayor del área, además que con todo lo que se ha hablado anteriormente, las múltiples cargas que sentimos, se vuelven tan grandes que nos han desencadenado tener depresión y ansiedad a una edad tan temprana, cuestiones de las cuales no deberíamos de tener a una edad tan joven.
Aunque algo que cada generación arrastra y nosotros no podemos librarnos, son los problemas, mas en específico los problemas de la generación anterior, cada generación debe arrastrar los problemas que tenía la generación anterior, mas los que se generaron y se añaden por ultimo los problemas actuales, algunos problemas se podrán solucionar de alguna u otra forma, otros simplemente seguirán existiendo y en un punto, ante la falta de recursos, la generación actual deberá pasar esa responsabilidad a la que sigue y así seguirá, esperando que la próxima generación pueda resolver todo lo que la actual generación no pudo.
Bueno, llegamos al punto clave que tarde o temprano se habría de llegar, hay tantos problemas que la situación es insostenible, simplemente los problemas que hay y que se generan por el cambio generacional llegan a ser tantos y tan grandes que una solución cercana se vuelve algo poco probable, los cambios que se intentan generar son necesarios pero las generaciones anteriores los consideran en algunos casos demasiado bruscos y que van en contra de lo que ellos han formado, de nuestra generación y las que vienen depende estos cambios, para ir creando un futuro mejor, que a medida que avanzamos y llegamos al limite de lo que nuestra generación puede, la preocupación de que le dejamos a la generación posterior se vuelve incierto y ya sea que nosotros o de otra generación, debemos romper ciertos aspectos que no ayudan y solo crean mas y mas presión, y si algo nos hemos dado cuenta, es que demasiada presión es malo, al punto que si ahora hay piscos de estrés y ansiedad altos, con más presión que se pueda generar, esos picos podrían crear mas cosas, mas enfermedades mentales y una salud física de muy baja calidad.
Cada generación la marcan ciertas tendencias, esto es particularmente nuevo, se fue generando desde cerca de mitad del siglo XX y hasta hoy en día sigue, delimitando y determinando el cómo es cada generación se comporta y lo que se da, pero desde inicio de este siglo, han existido demasiadas tendencias, muchos grupos que hace que se vuelva mas complicado determinarlo, haciendo que se cree nuevas tendencias que duran muy poco, somos parte de generaciones completamente nuevas y únicas, debemos lidiar con este hecho de quienes nos pueden entender en esta serie de aspectos, somos nosotros mismos, ya que la anterior generación no comprenderá en totalidad lo que sentimos o el como lo estamos viendo, es algo que difícilmente podrá cambiar, ya que como el vivir una enfermedad terminal o una enfermedad mental, hasta que no la experimentes o estés a lado de alguien que lo sufre, no comprenderás la magnitud de dicho hecho, para lo que vivimos estas nuevas generaciones es justo así, es un panorama nuevo que cambia constantemente y si entendemos esto, podríamos intentar ayudar a la siguiente generación de la mejor forma, sabemos lo que es ser criticado, tener dificultades y ser comparado con nuestros antecesores.
Por lo tanto hay que intentar quitar esas cosas, ya que de lo contrario será un ciclo que se repetirá, una costumbre que cada generación seguirá practicando y los problemas que se deben resolver solo se pasaran a la siguiente generación, hasta que alguna pueda resolverlo, una generación no puede hacerlo sola, necesita ayuda de sus antecesores, así que al menos hay que dar un apoyo a los que están por venir y entender que como ellos se puedan sentir, nosotros ya nos sentimos o nos estamos sintiendo, generar una empatía por el prójimo.
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