“Debes trabajar constantemente para
poder tener una vida mejor”
Lo anterior es una frase que
seguramente los adultos jóvenes hemos escuchado muy constantemente en nuestras
vidas, el trabajar duro nos dará grandes recompensas a la larga. Esto era algo
que a generaciones pasadas se les inculcaba demasiado y con su crecimiento la
adoptaron, pero con nuestra generación sucede algo distinto.
Los millennials y los centenials,
son unas generaciones bastante diferentes a las anteriores, debido a que hemos
tenido cambios muy notorios y nuevas herramientas, la más significativa y que
ha cambiado nuestra manera de ver la vida, el internet. Esta herramienta nos ha
brindado nuevas visiones sobre diversos aspectos; el cómo adquirimos conocimiento,
nuevas formas de socializar, hasta en algunos casos, se ha convertido en una
forma de trabajo.
Muchos aspectos de nuestra vida
cotidiana se han sumergido al mundo virtual. Así que, con el pasar de los años,
a nuestra generación se nos ha ocurrido el hipotético caso de tener un trabajo
desde casa, dicha idea es algo muy fantasioso e ilógico desde la perspectiva de
anteriores generaciones; lo cual, es natural que así lo vean, puesto que la
existencia del mundo virtual y la utilización a mayor escala del internet es
demasiado reciente, unos 15 años, si contamos la creación de YouTube como su
inicio.
El cambio para las personas del
siglo pasado es bastante brusco realmente, para nosotros no es nada nuevo, los
millennials hemos tenido mucho contacto desde muy pequeños con el internet,
nosotros vimos su surgimiento y evolución, mientras que los centennials
nacieron en un mundo donde el internet ya existía, donde esa “world wide web”
empezaba a ser indispensable y tomaba cada vez más fuerza hasta ser como es en
la actualidad; para nosotros el uso de internet es algo necesario para muchas
de nuestras actividades.
Pero el uso de internet para
trabajar no es lo único por lo cual tenemos cierta resistencia ante la frase
del inicio.
La frase posee un buen mensaje, el
trabajo constante nos llevará a una recompensa, eso es innegable. Esto es así
en muchos aspectos de nuestra vida, como cuando intentamos aprender a escribir,
leer, sumar y/o restar; no sabemos cómo hacerlo, pero con la constancia
necesaria nuestras neuronas hacen las debidas conexiones y lo comprendemos. El
problema radica en cómo se usa esta frase y las implicaciones que da a entender
a las generaciones futuras.
A nuestros abuelos y a nuestros
padres se les crio para que llegando a cierta edad empezaran a trabajar en el
negocio familiar o seguir estudiando; que se formaran y trabajaran en eso, trabajar
de sol a sol, constantemente sin descanso para tener una vida mejor tanto para
ellos como para sus familias. Sin duda este sistema funcionó en su momento,
pero actualmente ya no funciona, al menos no en el sentido en que se creía
antes.
Anteriormente la economía era un poco
más estable, y la vida un poco más barata; el tener una casa y una familia a
una edad joven era algo muy probable que podía pasar, y que en el mayor de los
casos pasaba, como en nuestras madres; una de ellas se fue de su casa a los 19
y era capaz de pagar la renta de una casa, mientras que la otra a los 25 ya
estaba casada y tenía su propio hogar, y eso que estamos hablando solo de la
generación que tenemos arriba.
Sin embargo, actualmente las cosas
son diferentes, tener un matrimonio antes de los 30 es relativamente fácil. El
tener una casa, no tanto, esto no es porque sea más difícil hacerse de una, si
no que muchos no están en la disposición de hacerse de una deuda que implica el
tener una casa, que es mucho más grande de lo que nos podríamos imaginar.
Solo para dar un contexto en México,
en la región norte del país el promedio para comprar una casa es de $2,702,262
pesos, mientras que en la región occidente es de $2,955,332, viajando a la
región centro de nuestro país el precio sube hasta unos alarmantes $5,277,097,
en la zona oriente esta vuelve a bajar a unos nada despreciables $2,248,846
siendo este el promedio más bajo; en la región bajío este promedio aumenta un
poco llegando a unos $2,555,697 y por último en la región sur vuelve a aumentar
el precio, pero sin llegar a la cantidad exorbitante del centro con unos
$2,743,000 de pesos.
Aunque un punto que considero
valioso es el de la idealización de esta clase de frases, como he dicho,
anteriormente el seguir estas frases de una forma literal era algo muy fácil de
hacer, actualmente, por lo menos para nuestra generación, no.
Unos cuantos años atrás se
consideraba bastante bueno el estar trabajando de sol a sol, esforzándose al
máximo y como se dice, partiéndose el lomo trabajando, todo para traer
lo necesario a casa y seguir manteniendo un estilo de vida y si es posible
mejorarlo y escalar la pirámide que son las clases sociales.
Ante esto no parece haber problema,
es un estilo de vida digno y trabajador, aunque existe un gran “pero”,
el cual es, la recreación y el tiempo libre.
En general el salario debe abarcar
distintas cosas, entre las cuales están nuestras necesidades básicas, tales
como:
·
Alimento.
·
Renta
de una vivienda o pago del Infonavit.
·
Gastos
fijos. (Agua, electricidad, gas, teléfono y/o internet)
·
Transporte
público o pago de un carro más su gasolina correspondiente.
·
Deudas
de tarjetas de crédito.
·
Ropa,
una prenda al mes no hace daño a nadie.
·
Salud.
·
Entretenimiento
y recreación, como citas a un café, ir al cine, o incluso Netflix.
·
Y,
lo más importante, tener un ahorro.
Un sueldo decente puede, o al menos
debería, abarcar todos estos aspectos; el entretenimiento y la recreación
apenas y se toca y eso no es cuestión del propio sueldo, si no de las propias
personas -y ya ni hablemos del ahorro, que muchas personas, admitámoslo no lo
hacen.
La recreación hace referencia a todo
el espacio y tiempo en donde podemos divertirnos y liberar el estrés de nuestra
rutina diarias, incluyendo el nutrirnos de la propia cultura. Lo que se puede
hacer con esta parte es muy amplio, ya que queda a interpretación personal,
aunque a términos muy generales, podría resumirse a tiempo libre.
El tiempo libre para el mexicano es
casi prohibido, ya que se considera que se debe trabajar, trabajar y trabajar y
en esos tiempos libres seguir trabajando, o al menos conseguir una actividad de
provecho para no estar de ociosos, esto siempre lo he visto como una clase de
rechazo a la ociosidad ya que la ven como el mayor de los males, y como México
es un país mayormente católico, es correcto decir que la ociosidad es
básicamente un pecado.
La ociosidad no es algo malo, en el
significado más básico, la ociosidad es el estado donde no se realiza ninguna
clase de actividad, también se le puede considerar el espacio donde no se
realiza actividad relacionada al mundo laboral.
En México se le considera como ociosidad
a toda esa actividad de personas flojas -en ocasiones llamadas inútiles- que no
hacen algo de provecho. Esto se generaliza a cualquier actividad que no pueda
generar dinero, es decir un trabajo. Y, aunque mundialmente al mexicano se le
tenga un estereotipo de persona floja, México es en realidad el país más
trabajador. En nuestro país, un individuo trabaja en promedio 2,225 horas por
año, que, si las dividimos entre 260 días -si solo contamos los días hábiles de
lunes a viernes- nos da como resultado un promedio de 8 horas y media de
trabajo; si bien quieres saber cual es la cantidad que sería si sumáramos los
sábados, este promedio baja a un poco más de 7 horas. Sin embargo, faltaría
añadir los días inhábiles por ley y quitar los días de vacaciones, además de
tomar en cuenta que si tomamos como ejemplo donde nuestro individuo trabaja 6
días de la semana, esta es a medio tiempo, por lo que esas horas se suman a una
jornada laboral de por si bastante larga.
Aunque como se ve en nuestra realidad,
estas excesivas horas de trabajo no es sinónimo de una vida mejor, si no, muy
seguramente nuestro país estaría en un estado mucho mejor del actual, quizás
seríamos del primer mundo, siguiendo la lógica de las frases usadas.
Desde pequeños se nos educó con esta
mentalidad de estar preparados para trabajar, recuerdo que desde los primeros
años de la primaria tanto maestras como compañeros nos cuestionaban eso “¿Qué
vas a ser cuando seas grande?”. Conforme vamos creciendo y madurando nos
damos cuenta de que básicamente somos esclavos del trabajo debido a nuestra necesidad
de poseer dinero, que para bien o para mal, el dinero rige el mundo.
Es aquí donde llega la disyuntiva,
entre seguir este estado de “esclavitud” conservando el sistema actual que se
tiene en los trabajos con sus respectivas horas y sueldos e intentar sobrevivir
el día, la semana, el mes, perpetuar el estatus quo en el que estamos hasta a
veces querer aparentar ser quien no somos para tener mejores oportunidades; o
ser algo más trasgresores y rechazar ese sistema, buscar un equilibrio según
nuestras necesidades y lo que queramos, en pocas palabras buscar o crear nuevos
modelos de tener un empleo y hasta de darle a alguien más la oportunidad de un
salario digno y una mejor calidad de vida.
Elegir alguno es más complicado de
lo que podría parecer y la elección se determinará no solo por nuestra hambre
de libertad, sino también por nuestra situación actual; si tenemos una familia
que alimentar la respuesta es obvia, pero si somos solteros y sin deudas, la
respuesta se vuelve más complicada, porque puede que tú quieras la segunda
opción, pero la presión social existe y se siente bastante real cuando estás
intentando algo de lo que todavía no obtienes ingresos y eres catalogado por la
sociedad como un ocioso sin provecho ni beneficio para tu comunidad.
Pero sin duda lo más importante es
que nos han criado para un mundo el cual ya ha dejado de existir. El trabajar más
tiempo que los demás no significa que tengamos una mejor vida en el futuro, ni mucho
menos que tengamos más dinero, el generar antigüedad en una empresa es algo que
solo sabremos mediante narraciones de gente mayor, ya que, actualmente las
empresas recontratan a los meses para evitar la antigüedad, si queremos una pensión
deberemos ahorrar en una cuenta para el futuro nosotros mismos y ni siquiera
mencione el estrés y ansiedad laboral que cada vez es mayor, y no es como que
las empresas estén dispuestas a hacer
algo para reducir esas cargas, así que eso, al igual que muchas otras cosas,
nos corresponde.
Por último, necesitamos tener una
constante y casi eterna actualización, debido a que este mundo se vuelve cada
vez más competitivo, antes una licenciatura era más que suficiente para tener
un trabajo por años, ahora una licenciatura es un requerimiento mínimo para
conseguir un trabajo además de los años de experiencia laboral que te piden
aunque vayas saliendo de la propia carrera, tampoco debes estar tan capacitado,
ya que si no será más difícil encontrar un trabajo, entonces ¿Cuál es la medida
correcta de preparación?, quien sabe, es algo que nosotros debemos descubrir
según este nuevo mundo que hay ante nosotros.
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