“Si no sales de esta cuarentena con una nueva
habilidad, o más conocimiento ganado entonces nunca te faltó tiempo si no
disciplina.”
Creo que la mayoría de las personas que tienen
redes sociales ha visto esta frase en el transcurso de los días anteriores,
como post de Facebook, Instagram, hasta en historias de WhatsApp; y si bien el
tiempo es algo que no regresa y que deberíamos de aprovechar, frases como esta
solo demuestran la falta de empatía, hasta de humanidad de la persona que lo
escribe y/o comparte hacía las que están a su alrededor.
Una cuarentena es un periodo de tensión e
incertidumbre en el realmente no sabemos qué va a pasar, si va a mejorar la
situación o a empeorar tanto que este periodo de tiempo se tenga que extender
todavía más (actualmente hay zonas en México que la cuarentena está vigente
hasta el 30 de mayo, un mes más de lo ya establecido).
No todas las personas tienen las mismas
posibilidades o capacidades físicas y mentales, a algunas les va a llevar más
tiempo hacer cosas y otras quizás no estén en su mejor momento para proponerse
cosas como esas.
El ser humano es un animal social que necesita,
en el mayor de los casos, del contacto con otras personas para poder tener una
estabilidad en su psique, y mientas que el estar alejados de las personas para
recargar energías y estar al 100% es común en los introvertidos, esto es todo
lo contrario con los extrovertidos -que son la mayoría de la población
mundial-, que necesitan de reuniones, fiestas, salir y estar en contacto físico
con las personas a su alrededor para estar en toda su capacidad.
Situaciones como esta en el que el miedo, la
ansiedad y la histeria colectiva son el pan de cada día con la información a la
que estamos expuestos a cada minuto gracias al internet, en las que vemos el
sufrimiento de las personas que han perdido familiares, infantes que se
marcharon de este mundo sin tener la oportunidad de marcarlo con su futuro,
pequeños y medianos empresarios que están perdiendo sus negocios e inversiones
debido al confinamiento y las pocas y/o nulas ventas, creando un efecto dominó
en el que algunos trabajadores pierden su empleo debido al recorte de personal.
El silencio que se siente en las calles como un
grito desesperado para que esto ya se acabe, la desconfianza de las personas
que te rodean, porque tú no puedes saber quién está infectado y quien no, la
posible xenofobia que se va a desencadenar de esto porque “En China empezó esto
y todos los chinos (asiáticos) tienen el COVID-19, no los queremos cerca, que
tal si nos contagian” ¿no es así?, o, “En la capital de mi país se concentra la
mayor cantidad de infectados, que no viajen a otros estados, ¿qué no piensan en
el prójimo?”
¿Podríamos dejar de sentirnos superiores por un
segundo y decirles a las personas que es lo que tienen o no que hacer? Todos
somos humanos y mientras no agraviemos con nuestras acciones a otros tenemos la
libertar de hacer y decir lo que queramos.
Con esta declaración, ¿entonces porque no puedo
decirles flojos, que les falta disciplina o que solo ponen excusas a los que no
hacen algo productivo en estos días de encierro?
Sencillo, porque te estas metiendo en la vida
de alguien más que no pidió tu discurso pseudo moral en el que lo estas
agrediendo, tú no sabes cómo está la persona que lo está leyendo, cuál es su
situación actual, si tiene tareas por hacer en línea, si tiene que trabajar
desde casa, si sufre de ansiedad y/o depresión.
Cada persona es un mundo y cada uno de nosotros
como humanos reaccionamos de manera diferente a los problemas y situaciones
traumáticas a las que nos enfrenta la vida. Darte un tiempo para ti, de no
hacer nada, ver una serie en Netflix, ver videos en YouTube, jugar en la
consola de su preferencia y disfrutar del momento, de tu familia, de la
felicidad que pueda salir en momentos como este no los hace menos ante ti, al
contrario, te hace ver menos por tener la necesidad de hacer sentir inferiores
a los demás.
Lo que los demás quieran hacer con su tiempo es
su problema. En terapia he aprendido muchas cosas y una de ellas son las cosas
que uno puede controlar, y las que no las debo evitar darles vueltas en mi
cabeza por mi propia salud mental. Entre ellas están:
·
Lo que
quieres aprender
·
Lo que
piensas y crees
·
Como
tratas a los demás
·
Lo que
te esfuerzas
·
Lo que
dices
·
Quienes
te rodean
·
Lo que
haces
·
Tu
gratitud por lo que tienes
Ahora bien, podemos tomar la frase inicial de este texto.
“Si no sales de esta cuarentena con una nueva habilidad, o más conocimiento ganado entonces nunca te faltó tiempo si no disciplina.”
Podemos analizar esta frase vista de ambas
partes: la persona que dice el mensaje y la que lo recibe; y el cómo es que,
aunque a primera vista parezca inofensiva resulta ser un tanto invasiva y hasta
agresiva dependiendo de las circunstancias de la persona que lo escucha.
Primero que nada, la persona que lo dice está
ejerciendo lo que el/ella puede controlar, está diciendo lo que tu quiere
decir, pero al mismo tiempo se está juzgando -hasta viendo menos- a las
personas que no lo están realizando. Imponiendo tu voluntad de manera
implícita, y mientras que la otra persona puede no hacerte caso y seguir con su
vida poniendo en práctica esas “reglas”, no todos tienen esa fuerza mental;
personas que tengan algún desequilibrio emocional y/o no tengan desarrollada su
inteligencia emocional pueden caer en un vórtice de culpabilidad que los puede
llevar a tener una crisis.
Pero también los cuatro acuerdos para lograr
tener una convivencia más sana con quienes nos rodean y poder arreglar los
problemas y desacuerdos que llegan a surgir en las relaciones interpersonales.
·
No
supongas
No es nada por hecho. Si tienes una duda
aclárala. Si tienes sospechas pregunta. Suponer te hace inventar historias
descabelladas.
·
Honra
tus palabras
Sé coherente con lo que piensas y con lo que
haces. Ser auténtico te hace respetable ante los demás y ante ti mismo.
·
Haz
siempre lo mejor
Si siempre haces lo mejor que puedes, nunca te
recriminarás ni te arrepentirás de nada.
·
No te
tomes nada personal
En la medida que alguien te quiere lastimar,
ese alguien se lastima a sí mismo y el problema es suyo, no tuyo.
Agregando con estos puntos, los puntos que bien
pueden ser mejor para estos momentos, son el primero y el cuarto. El primero,
no supongas, esto dirigido a la persona que menciona la frase que inicio esta
entrada, “Si no sales de esta cuarentena con una nueva habilidad, o más
conocimiento ganado entonces nunca te faltó tiempo si no disciplina.” Con
decir solo esta frase se esta haciendo la suposición de que la persona es indisciplinada,
floja, sin motivación y un muy posible y largo etc. Cuando realmente hay un sinfín
de motivos por los cuales no pudieron realizar algo de todo eso en esta
cuarentena.
El cuarto punto, no te tomes nada personal, es
mas hacia el que reciba el mensaje, principalmente la frase que abre esta
entrada, quien reciba el mensaje podrá sentirse mal y llegar a tener una crisis
por sentir que solo desperdicia su tiempo y podría llegara a bajar su propia
autoestima, y como se menciona en ese mismo punto, el problema es suyo y no
tuyo, ante esa clase de frases, en ocasiones se puede generar una proyección, y
cuando eso se genera el malestar y la critica es mas hacia uno mismo que con la
otra persona, pero tal y como se dice, el problema es suyo, no tuyo, tu sabes
lo que haces, tus tiempos, tus razones y todo para no hacerlo y si al acabar
esta cuarentena, sales tal como entraste, está bien, solo tú sabes por qué
sucedió todo eso.
Y yéndonos hasta un aspecto un poco más
filosófico también está el diálogo del triple filtro de Sócrates. El cuál
consiste en la verdad, bondad y utilidad. A continuación, presento un texto que
quizás la mayoría ha de conocer, gracias tanto a las famosas cadenas de correos
electrónicos como ahora a las cadenas de Messenger de Facebook y WhatsApp;
incluso a mí me lo han enviado en varias ocasiones.
En la Antigua Grecia,
Sócrates fue famoso por su conocimiento. Un día, un conocido
se encontró con el gran
filósofo y dijo:
- “¿Sabes lo que escuché
acerca de tu amigo?”
- "Espera un minuto
-replicó Sócrates-, antes de decirme cualquier cosa, quisiera que pasaras un
pequeño examen. Es llamado el examen del “Triple filtro."
- “¿Triple filtro?”
- “Correcto, antes de que me
hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea tomar un momento y filtrar lo
que vas a decir. Es por eso por lo que lo llamo el examen del triple filtro.”
El primer filtro es el de la
verdad:
“¿Estás absolutamente seguro
de que lo que vas a decirme es cierto?".
- “No -dijo el hombre-,
realmente solo escuché sobre eso y........"
- “Bien, entonces realmente
no sabes si es cierto o no”.
Ahora permíteme aplicar el
segundo, el filtro de la bondad:
“¿Es algo bueno lo que vas a
decirme de mi amigo?”
- "No, por el
contrario.........”
- “Entonces -continuó
Sócrates-, tú deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de que
sea cierto. Tú puedes aún pasar el examen, porque queda un filtro”:
El filtro de la utilidad:
“¿Será útil para mí lo que
vas a decirme de mi amigo?"
- “No, realmente no”.
- “Bien -concluyó Sócrates-,
¿si lo que deseas decirme no es cierto ni bueno e incluso no es útil, por qué
decírmelo?”
Un punto importante para considerar es la
importancia del dolor y/o del sufrimiento, esto no es algo exclusivo del
momento actual, si no algo que se experimenta en cualquier momento, el dolor se
minimiza ante un dolor mayor, en ocasiones colectivo. Al una persona compartir
con otra o públicamente en alguna red social su dolor, explicar el como se
siente, lo mucho que sufre, se le dirá que lo suyo no es tan importante, que su
sufrimiento no es tan grande como el de otras personas que lo están pasando
mucho peor que cualquiera, así que no debería sentirse así, si no que debe
sentirse feliz de no estarla pasando tan mal, tal como se dijo, se minimiza el
dolor, haciendo ver que el dolor de ciertas personas no sea valido o suficiente
para que se sienta, cada dolor, cada sufrimiento es válido, es cierto que hay
personas que sufren mas que otras, su situación es diferente a la nuestra, pero
sorprendentemente, cada persona posee una situación diferente a la de otras, cada
sufrimiento es totalmente valido, cada persona sufre a una manera distinta,
pueden ser sucesos muy parecidos, pero el como lo sentimos y lo experimentamos
es lo que lo vuelve distinto y valido.
La empatía en estos momentos es algo que no se
da tan fácil debido a los muchos problemas y caos que se genera día a día
debido a la cuarentena y la propia pandemia, todos nos enfrentamos a diversas
cuestiones, cada una muy personal, pero al saber esto, el cómo nos sentíamos,
deberíamos tratar de entender a las otras personas que quizás no la estén
pasando mucho mejor que nosotros, tratar de dar el apoyo a las personas que
podamos y entender que cada persona es un mundo al igual que todo lo que hacen
es por algo y no por eso hay que indicar un camino a seguir, como si fuéramos
los indicados para salvar a las personas de sus propias fallas, eso solo le
compete a ellos mismos.
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